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La oruga procesionaria vuelve a proliferar en Castilla-La Mancha

100 dalmatas
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La presencia de la oruga procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa) se ha intensificado este invierno en distintos puntos de Castilla-La Mancha, especialmente en zonas forestales y parques urbanos con abundancia de pinos. Las suaves temperaturas registradas durante los últimos meses han favorecido un adelanto del ciclo biológico de esta especie, que ya desciende de los árboles en las características “procesiones” que le dan nombre.

Según datos de técnicos forestales de la región, en campañas recientes se han detectado incrementos de entre un 20 y un 30 % en la densidad de bolsones en determinadas áreas de las provincias de Toledo y Ciudad Real, lo que preocupa tanto por el impacto sobre los pinares como por los riesgos para la salud pública. Las orugas poseen miles de pelos urticantes que pueden provocar reacciones alérgicas, irritaciones cutáneas y problemas respiratorios en personas, y en casos graves, necrosis en animales domésticos.

Los ayuntamientos han intensificado las labores de control mediante trampas de feromonas y retirada manual de bolsones en zonas urbanas, además de recomendar evitar el contacto directo y mantener a los perros atados durante los paseos por áreas afectadas.

Para conocer la dimensión del problema en el ámbito animal, este medio habló con Ana García, veterinaria y responsable de la clínica 100 Dálmatas, que nos ofrece unos consejos rápidos y preventivos:

«Si sospechas que tu perro ha tenido contacto con la procesionaria, lo más importante es actuar rápido. A veces ocurre en pleno paseo: de repente empieza a babear mucho, se lleva la pata al hocico, se frota el morrete contra el suelo o lo notas muy incómodo y dolorido. En ese momento no hay que dudar.

Evita que siga lamiéndose o frotándose y aclara la zona con abundante agua templada, dejando que el agua arrastre la toxina, pero sin frotar, porque el roce libera aún más pelos urticantes. No lo manipules con las manos desnudas, ya que puede afectarte a ti también. Y, aunque los signos parezcan leves, acude cuanto antes al veterinario: en estos casos, esperar “a ver qué pasa” o probar remedios caseros puede empeorar la lesión».

La mejor estrategia, en cualquier caso, es la prevención: evitar pasear por pinares en época de riesgo, llevar al perro atado si hay bolsones visibles y avisar a las autoridades municipales si se detectan en zonas públicas. Con la procesionaria, la rapidez marca la diferencia entre un susto y una lesión que puede dejar secuelas permanentes.

Los expertos insisten en que la prevención es clave. Entre las recomendaciones destacan no tocar las orugas ni los bolsones, evitar zonas con pinos en época de descenso y avisar a los servicios municipales cuando se detecten concentraciones importantes.

Además, se recuerda que no se debe fumigar de forma indiscriminada, ya que podría afectar a otras especies beneficiosas. La oruga procesionaria forma parte del ecosistema mediterráneo, pero su expansión descontrolada, ligada al cambio climático y a la falta de depredadores naturales, obliga a reforzar la vigilancia.

En Castilla-La Mancha, la lucha contra esta plaga se ha convertido ya en un reto anual que combina gestión forestal, concienciación ciudadana y protección de la salud pública.

  1. La procesionaria vuelve a aparecer con fuerza y eso significa más riesgo para nuestros perros. Un aumento claro de bolsones y orugas obliga a extremar la precaución: evitar zonas con pinos, mantenerlos atados y actuar rápido ante cualquier contacto. En esta época, la prevención es la mejor protección.

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