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¿Tu perro sufre convulsiones sin que lo sepas?

Veterinaria revisando aun perro con convulsiones
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Nuestros perros también pueden sufrir convulsiones, pero son muchas las personas que no saben reconocerlas o, lo que es más preocupante, normalizan señales que podrían estar alertando de un problema neurológico serio. El desconocimiento generalizado provoca que una gran cantidad de casos no se diagnostiquen a tiempo, poniendo en riesgo la salud de los canes.

De hecho, los datos de la Real Sociedad Canina de España (RSCE) revelan que la epilepsia afecta a más de 55.000 perros en el país (aproximadamente el 0,6% de la población canina), consolidándose como el trastorno neurológico crónico más común en la especie.

Más allá de los espasmos: Las señales sutiles

Existe la falsa creencia de que un ataque epiléptico siempre se manifiesta con caídas y movimientos bruscos de pedaleo. Sin embargo, los veterinarios advierten que los indicios iniciales suelen pasar completamente desapercibidos. Temblores, episodios de desorientación o comportamientos anómalos son algunos de ellos.

Algunas convulsiones no muestran movimientos evidentes, sino manifestaciones mucho más discretas:

  • Salivación excesiva o lameduras compulsivas.
  • Mirada fija al vacío o pérdida momentánea de respuesta a estímulos.
  • Vocalizaciones inusuales (llantos o ladridos sin motivo).
  • Cambios repentinos de comportamiento, como miedo extremo o agresividad repentina.

Estos episodios pueden durar apenas unos segundos y confundirse fácilmente con miedo, dolor o desorientación pasajera, lo que retrasa la petición de ayuda profesional.

Factores de riesgo: Las razas más propensas

Aunque cualquier perro puede sufrir convulsiones a lo largo de su vida, la comunidad veterinaria ha identificado una fuerte predisposición genética en determinadas razas. Si tienes uno de estos perros, es fundamental vigilar de cerca cualquier comportamiento extraño:

Razas con alta predisposiciónCaracterísticas del riesgo
Pastor Alemán y BelgaSuelen sufrir crisis más severas y difíciles de controlar médicamente.
Golden y Labrador RetrieverPropensos a la epilepsia idiopática; sus crisis suelen empezar entre el año y los 3 años de edad.
Beagle y BoxerTienen una carga genética documentada que activa el trastorno a edades tempranas.
Boyero de Berna e Irish SetterRegistran una de las tasas de incidencia hereditaria más altas.
Razas braquicéfalas (Bulldog, Carlino)Además de la genética, son más propensos a tumores cerebrales en edad avanzada que desencadenan convulsiones.

Nota: Los perros mestizos no están exentos, pero en las razas puras citadas, el riesgo de transmisión hereditaria obliga a los criadores éticos a retirar de la reproducción a los ejemplares afectados.

Las fases de una crisis y sus causas

La neurología veterinaria divide estos episodios en fases claras. El periodo previo al ataque propiamente dicho se conoce como fase de aura, donde el perro suele mostrar inquietud o buscar de forma obsesiva el apego de su dueño. Posteriormente ocurre el ictus (la convulsión en sí), seguido del post-ictus, una etapa en la que el can puede quedar completamente agotado, ciego temporalmente o desorientado durante horas.

Las convulsiones en perros pueden tener múltiples causas:

  • Epilepsia primaria o idiopática: De origen genético y hereditario (muy común en las razas mencionadas anteriormente). Suele manifestarse en perros de entre 6 meses y 6 años.
  • Causas extracraneales: Intoxicaciones por químicos, hipoglucemias o enfermedades metabólicas (hepáticas o renales).
  • Causas intracraneales: Infecciones (como el moquillo), inflamaciones o tumores cerebrales, estos últimos especialmente frecuentes en perros de edad avanzada.

¿Qué debes hacer?

Ante la sospecha de que tu compañero esté pasando por una crisis neurológica, los veterinarios especialistas de los centros de referencia como AniCura recomiendan seguir un protocolo estricto:

El consejo experto: Observa con atención la frecuencia y duración de los síntomas. Si es posible, graba el episodio con tu teléfono móvil. Este documento gráfico es una herramienta de un valor incalculable para el neurólogo veterinario a la hora de emitir un diagnóstico.

Un diagnóstico especializado es clave, ya que el tratamiento depende directamente del origen del problema. Detectarlo de forma precoz puede mejorar notablemente la calidad de vida del perro e incluso evitar complicaciones graves o daños cerebrales irreversibles. Mantén la calma, retira los objetos con los que el perro pueda golpearse y acude de inmediato a tu clínica veterinaria de confianza.

  1. Muchos perros sufren convulsiones sin que sus familias lo sepan, porque no siempre se presentan con movimientos bruscos. A veces son solo segundos de desconexión, temblores suaves o comportamientos que parecen “raros”. Con miles de perros afectados en España, prestar atención a estas señales es fundamental. Si tu compañero tiene episodios extraños, graba lo que ocurre y consulta cuanto antes con tu veterinario: su salud neurológica también necesita cuidados. 🐾

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