
El avance de la oruga procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa) se ha vuelto una estampa cotidiana y peligrosa en el sur de Madrid. Los residentes del barrio de Campamento, en el distrito de Latina, han dado la voz de alarma ante lo que consideran una falta de actuación preventiva que está poniendo en riesgo a niños y, muy especialmente, a los perros de la zona.
La presencia de este insecto es ya generalizada. Los vecinos denuncian que las filas de orugas son especialmente visibles en la intersección de las calles Mirlo con Fuentesauco, en la Colonia Rubuelos y en el jardín próximo al número 21.
La preocupación es extrema en la calle Mirlo, una de las vías más transitadas por los dueños de perros, ya que constituye uno de los principales accesos hacia Casa de Campo. Sin embargo, el problema no se queda en las aceras del barrio: los paseantes informan de la presencia masiva de nidos (bolsones) y largas filas de orugas en los árboles de la propia Casa de Campo, así como en algunas aceras de los alrededores del parque forestal.
El escenario es todavía más complejo en la calle Claudio Sánchez Albornoz. Allí, los vecinos no solo han visto cómo las orugas bajan de los árboles del jardín, sino que denuncian la aparición paralela de roedores. «Los dueños de perros ya no sabemos qué hacer ni por dónde caminar; es un foco de insalubridad», lamenta uno de los afectados.
Ante esta situación, los residentes han trasladado un conjunto de peticiones al ayuntamiento de madrid para atajar el problema de raíz:
Los veterinarios de la zona recuerdan que el contacto con los pelos urticantes de la oruga puede causar desde reacciones alérgicas graves hasta la necrosis de la lengua en los perros, lo que en muchos casos obliga a la amputación del tejido o provoca la muerte del animal si no se trata de urgencia.
Mientras esperan una respuesta oficial, los vecinos de Campamento recomiendan extremar la vigilancia, evitar las zonas con pinos y mantener a los perros siempre con correa corta en las áreas afectadas del sur de la capital.

Susana Paredes Baeza says:
La expansión de esta oruga procesionaria en el Campamento se ha convertido en un problema serio, ya que ir con nuestras mascotas supone un grave peligro para su salud. Esta oruga es muy peligrosa y de momento no se toman medidas para su control que nos permitan ir tranquilos en los paseos de nuestros animales.