
Hoy hablamos con Íñigo Sierra Gala, referente del adiestramiento deportivo en España.
Íñigo Sierra Gala es un reconocido adiestrador canino, figurante y profesor afincado en Madrid, cuya trayectoria destaca especialmente en la exigente disciplina IGP.
Formado como guía y educador canino, Íñigo ha completado parte de su especialización en Alemania bajo la tutela del prestigioso adiestrador Knut Fuchs, una experiencia que ha marcado profundamente su enfoque técnico.
Dentro del mundo del IGP es una figura destacada en el grupo de trabajo “De la Sierra”, participando activamente en campeonatos selectivos y en pruebas nacionales organizadas por la RSCE y el CEPPB.
Su vocación por la enseñanza le ha llevado a formar parte del equipo docente de la Escuela de Formación Profesional Canina (EFPC) de Madrid, donde imparte prácticas de obediencia y seminarios especializados en trabajo deportivo. Además, es criador de Pastores Belgas Malinois bajo el afijo “Del telón de Acero”.
Recientemente, ha alcanzado uno de los hitos más importantes de su carrera: proclamarse campeón de España de IGP en Consuegra, logrando una calificación de Excelente con 289 puntos. Este resultado le ha valido su clasificación para el Campeonato Mundial de IGP, que se celebrará en Polonia el próximo mes de septiembre.
Con una trayectoria en constante evolución y un firme compromiso con el trabajo bien hecho, Íñigo Sierra se consolida como una de las figuras más relevantes del panorama del adiestramiento deportivo canino en la actualidad.
Soy Íñigo, un apasionado del mundo del perro desde muy joven. Mi trayectoria comenzó de forma bastante natural ya que mi padre ya se dedicaba a ello. Poco a poco fui interesándome por el entrenamiento, el comportamiento y el trabajo deportivo. Ese interés inicial se fue convirtiendo en una dedicación cada vez más seria, formándome y rodeándome de personas con experiencia hasta dar el salto al ámbito profesional.
He tenido la suerte de poder aprender mucho tanto de mi padre durante toda mi vida como de Álvaro Martinez-Abarca (Murcia) con el que aprendí a ponerme la manga. En 2013 mi padre me mandó a Alemania junto con Knut Fuchs el cual cambió mi mentalidad y manera de entender el IGP. Creo que lo más importante ha sido saber quedarme con lo que realmente funciona y construir un criterio propio basado en la experiencia práctica.
El IGP es una parte central de mi día a día. No solo en el entrenamiento, sino también en la planificación, el análisis y la mejora continua. Es un deporte que exige mucho a nivel técnico y mental ya que las frustraciones son constantes.
La disciplina de rastro con el paso de los años me va gustando cada vez más. Pero entrenar protección con un buen equipo es increíble también.
Mi labor como instructor formador se centra en ayudar a otros guías a entender mejor a sus perros y a mejorar su trabajo. Intento adaptar el entrenamiento a cada binomio, porque no hay dos perros iguales. Me gusta enseñar explicando el porqué de cada ejercicio, no solo el cómo.
Este último logro ha sido muy especial porque es el resultado de mucho trabajo acumulado. Para ello he tenido que fallar mucho por el camino. Poder ver reflejado todo el proceso previo (entrenamientos, ajustes, errores y aprendizaje) en un resultado es muy gratificante.
El motivo principal es que tengo un perro de máxima calidad. Sin eso no es posible llegar al excelente. No creo que haya una única clave, pero sí varios factores importantes: constancia, mentalidad fuerte, planificación y atención al detalle. También es fundamental saber adaptarse y escuchar al perro.
Y, por supuesto, rodearse de buenas personas que aporten y te hagan mejorar. Tengo una familia que me apoya, dos grandes figurantes como Ángel Rodriguez y Alejandro Mechero y un gran grupo de trabajo.
Este logro es una recompensa al esfuerzo, pero también una motivación para seguir creciendo. El objetivo ahora es poder dar nuestra mejor versión en un Campeonato del mundo.
Se ven perros cada vez más completos. En la disciplina de protección creo que cada día se ven perros de menor calidad natural. Nos lo debemos hacer mirar. Bajo mi punto de vista se esta pidiendo demasiada obediencia en la disciplina de protección y eso castiga a los perros con los instintos más fuertes. También creo que el trabajo del guía y la calidad del entrenamiento tienen cada vez más peso en el resultado final.
Ni me lo planteo, pero probablemente practicaría KNPV.
Compromiso y motivación, por ese orden.
