
Con la llegada del final del invierno y el inicio de la primavera, vuelve a aparecer en parques, jardines y pinares de la región un problema recurrente y peligroso para las mascotas: la procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa). Veterinarios alertan de un incremento de casos en perros afectados en Madrid, especialmente durante las últimas semanas, coincidiendo con temperaturas más suaves.
Según datos orientativos de clínicas veterinarias de la Comunidad de Madrid, los casos de perros atendidos por contacto con procesionaria han aumentado entre un 20% y un 30% en los últimos años, favorecidos por inviernos más cálidos. Cada temporada, cientos de perros son atendidos en la región, muchos de ellos con síntomas graves que requieren atención urgente.
Manuel Lázaro Rubio, veterinario clínico de la Clínica Mirasierra, situada al norte de Madrid, advierte que “se trata de una urgencia veterinaria frecuente en esta época del año y que muchos propietarios aún desconocen el riesgo real que supone”.
La procesionaria del pino es una oruga característica por desplazarse en largas filas, formando las conocidas “procesiones”. Se desarrolla exclusivamente en coníferas, especialmente pinos, donde forma nidos en forma de bolsas blancas visibles en las copas de los árboles.
Además de su impacto medioambiental —ya que se alimenta de las acículas debilitando los árboles—, supone un grave riesgo sanitario. Su mecanismo de defensa consiste en miles de pelos urticantes que contienen una sustancia altamente irritante capaz de provocar intensas reacciones alérgicas.
Estos pelos, microscópicos y con forma de arpón, se adhieren fácilmente a la piel y mucosas, liberando toxinas que desencadenan inflamación severa.
Los perros suelen entrar en contacto con las orugas al sentirse atraídos por su movimiento. Las zonas más afectadas son el hocico, las patas y, especialmente, la boca y la lengua.
Los síntomas pueden aparecer de forma casi inmediata:
En los casos más graves, puede producirse necrosis de la lengua, llegando incluso a la pérdida parcial de la misma. Si el animal ingiere las orugas, el cuadro puede derivar en shock y poner en riesgo su vida.
También pueden aparecer dermatitis en las patas o lesiones oculares si el perro se rasca tras el contacto.
Los veterinarios señalan que los cachorros son especialmente propensos a sufrir este tipo de intoxicación, ya que tienden a explorar su entorno con la boca y no han tenido experiencias previas que les hagan evitar el contacto.
Además, la procesionaria también puede afectar a las personas, causando dermatitis al contacto, especialmente en niños.
El diagnóstico en clínica veterinaria suele ser rápido, especialmente en esta época del año. Sin embargo, la clave está en actuar con rapidez.
El tratamiento incluye:
En los casos más severos, pueden quedar secuelas permanentes.
Manuel Lázaro Rubio insiste en la prevención como la mejor herramienta:
Si se sospecha contacto:
La presencia de la procesionaria del pino es un fenómeno natural cada vez más extendido en Madrid, pero sus consecuencias pueden ser graves si no se actúa a tiempo. La información y la prevención siguen siendo las mejores herramientas para proteger a nuestras mascotas.

Susana Paredes Baeza says:
La procesionaria del pino vuelve a estar activa en Madrid 🐛⚠️ y cada año provoca más urgencias veterinarias. Un simple contacto puede causar inflamación grave en la boca y lengua de los perros 🐶💥. Con el calor adelantado, toca extremar precauciones: evita zonas con pinos, vigila a tu perro y acude al veterinario ante cualquier sospecha. La prevención es su mejor protección