
Un joven con autismo sufre una crisis de estrés en el Parque Lineal de la Magdalena (Colmenar Viejo) tras ser increpado ilegalmente por propietarios de perros que vulneraban la Ley 4/2016 de la Comunidad de Madrid.
La tarde-noche de este pasado domingo a lunes se ha saldado con un nuevo y lamentable episodio de discriminación e incumplimiento normativo en el Parque Lineal de la Magdalena, en Colmenar Viejo.
Alex, un joven usuario de un perro de asistencia especialmente adiestrado para el autismo y la ayuda psiquiátrica, se vio obligado a abandonar el recinto público tras sufrir el acoso y las exigencias ilegales de varios propietarios de perros que vulneraban la legislación vigente.
Los hechos se desencadenaron cuando Alex se disponía a dar su paseo habitual junto a su perro de asistencia, Maylo, que iba debidamente atado. En ese momento, un perro de pequeño tamaño que se encontraba completamente suelto —infringiendo de forma directa las normas explícitas del parque, que prohíben taxativamente la presencia de animales sin correa— avanzó hacia ellos en actitud agresiva y ladrando. No era la primera vez que pasaba con este perro y su tutor.
Ante el riesgo de la situación, Alex, quien se encontraba manteniendo una conversación telefónica con un amigo, procedió a relatarle lo que estaba sucediendo. Fue este acto el que propició la violenta reacción del dueño del perro pequeño y de un acompañante que caminaba junto a tres canes: un Pastor Alemán y dos considerados Perros Potencialmente Peligrosos (PPP), los cuales portaban collares de ahorque y de pinchos.
Ambos individuos reprendieron e intimidaron al joven, llegando al extremo de exigirle la documentación de Maylo y su seguro de responsabilidad civil, alegando falsamente que el perro de asistencia debía portar bozal, a pesar de que el animal permanecía junto a su guía y bajo control en todo momento.
«Me exigieron unos papeles que no tienen potestad legal para pedirme, acusando a mi perro de asistencia de ir sin bozal cuando el suyo era el que venía suelto a atacarnos», relata el afectado en la denuncia pública difundida a través de sus redes sociales.
Debido a la hostilidad del encuentro y ante la escalada del conflicto, Alex comenzó a experimentar una severa crisis de estrés —un detonante crítico para las personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA)—, lo que le forzó a huir del lugar. Este altercado ha supuesto un grave perjuicio para su salud, alterando su trayecto habitual y su rutina diaria, un aspecto fundamental para su bienestar.
Triple infracción legal sobre el terreno
El incidente no solo destaca por la falta de empatía y la discriminación hacia un ciudadano con discapacidad, sino por la flagrante impunidad con la que actuaron los infractores. Según los datos recabados:
Vulneración de las normas del parque: El dueño del primer perro ignoró la prohibición expresa del Parque de la Magdalena de llevar animales sueltos.
Uso de material prohibido: Los acompañantes con los perros de tipo PPP utilizaban collares de ahorque y de pinchos. Esto incumple de manera taxativa la Ley 4/2016, de 22 de julio, de Protección de los Animales de Compañía de la Comunidad de Madrid, la cual restringe e ilegaliza expresamente el uso de estas herramientas (como los collares que realizan ahogamiento o causan daños con púas/pinchos) por infligir castigo físico y dolor innecesario al animal.
Discriminación a la Ley de Perros de Asistencia: Se coartó el derecho constitucional de libre acceso a una persona con una condición médica reconocida junto a su binomio canino homologado.
El Ayuntamiento ya tiene constancia y anuncia medidas
Este diario ha consultado a fuentes municipales del Ayuntamiento de Colmenar Viejo, quienes han confirmado que ya tienen constancia formal de casos similares en la zona. Según explican las autoridades locales, el conflicto sufrido por Alex no constituye el primer problema de convivencia o seguridad que este propietario en cuestión provoca en el municipio.
Desde el consistorio aseguran que se van a tomar medidas de forma inmediata para solventar la situación, intensificar el control en el Parque de la Magdalena y garantizar que se respete el derecho a la accesibilidad universal, poniendo fin a la impunidad de conductas que ponen en riesgo la salud y la integridad de los usuarios más vulnerables de la localidad.

María Jesús says:
Es una verguenza que en pleno siglo XXI siga pasando estás cosas, y que ninguna administración pública haga nada