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Otitis en perros durante el verano

Veterinaria Irene Alfonso
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Con la llegada del verano empiezan a ser más frecuentes las salidas a la playa, al río y al campo, y con ellas llegan también las otitis en perros a los que les ha entrado agua en los oídos durante el baño o una espiga mientras corrían por el campo recién segado. Pero, ¿cuándo dejan de ser normales esas otitis repetitivas en nuestros amigos de cuatro patas?

“Las otitis pueden ocurrir porque el perro se ha bañado, porque se le ha metido una espiga o por algo puntual, pero cuando se repiten, lo normal es que esa otitis tenga un origen”, explica la veterinaria de DermadridVet, Irene Alfonso, especializada en dermatología.

Consejos para prevenir problemas de oído en verano

Aunque no siempre se pueden evitar las otitis, especialmente en perros con predisposición o con problemas dermatológicos de base, sí hay algunas medidas sencillas que pueden ayudar a detectar antes las molestias y evitar que una irritación puntual termine complicándose.

  • Atención después de los baños: Durante el verano, Irene recomienda prestar atención a los oídos después de los baños en la playa, el río o la piscina. No se trata de impedir que disfruten del agua, sino de observar si aparecen molestias como sacudidas de cabeza, rascado, mal olor o enrojecimiento en los oídos. Además, recuerda que las otitis pueden tener muchos factores detrás: desde la humedad o las infecciones hasta alergias ambientales o alimentarias. Por eso, cuando el problema se repite, no conviene quedarse solo con la idea de que “le ha entrado agua”.
  • Secar bien la zona externa: Después del baño, conviene secar bien la parte externa de las orejas con una gasa o una toalla limpia. También es importante revisar las orejas después de los paseos por zonas de campo, especialmente si hay hierba alta, espigas o vegetación seca. En perros con orejas caídas, conductos auditivos estrechos, exceso de pelo en la zona o piel con tendencia a la inflamación, estas revisiones son todavía más importantes, ya que el oído puede ventilar peor, acumular más humedad o irritarse con más facilidad.
  • No normalizar las otitis repetidas: Algunas razas, como carlinos, cockers, teckels o labradoodles, pueden tener más predisposición a problemas de oído y piel. Pero que un perro tenga tendencia a sufrir otitis no quiere decir que sea normal que viva con molestias, picor, dolor o infecciones recurrentes. “En muchos casos, la otitis es solo la punta del iceberg y detrás puede haber un problema dermatológico que se manifiesta a través del oído”, explica la veterinaria de DermadridVet.
  • No retrasar la visita al veterinario si hay signos claros: Ante cualquier signo de malestar, lo recomendable es consultar con su veterinario antes de que el problema avance. En muchos casos, una revisión temprana evita que la inflamación empeore o que la otitis se complique. Para muchos tutores, el primer aviso de que algo no va bien en la piel de su compañero peludo no es una lesión visible en el cuerpo, sino una otitis que aparece, se trata, mejora y vuelve.

Por qué no basta con poner gotas

En verano, las otitis en perros suelen asociarse rápidamente a los baños en la playa, el río o la piscina. Y aunque la humedad puede favorecer la irritación del oído o complicar un problema que ya estaba ahí, no siempre es la causa principal. De hecho, muchas veces se simplifica pensando que con unas gotas durante unos días el oído mejorará y el problema quedará resuelto.

Pero cuando “una otitis que se trata, se cura y vuelve ya no debería considerarse un problema puntual”, advierte la veterinaria, quien asegura que “aunque aparezca una vez al año, debemos estudiar en profundidad de dónde vienen esas otitis”.

El tratamiento de una otitis no debería basarse únicamente en calmar los síntomas del momento, sino en identificar qué tipo de otitis es, qué microorganismos están implicados y si existe una causa de base que esté favoreciendo que el problema se repita. “Si hay una alergia detrás y solo tratamos la infección secundaria, el perro mejorará unos días o unas semanas, pero lo más probable es que vuelva a tener otitis”, explica la veterinaria. “De echo”, advierte, “muchos tutores pasan años tratando las otitis de forma repetida sin saber que el problema real es una alergia”. Por eso, especialmente en verano, no conviene quedarse solo con la idea de que “le ha entrado agua”. En pacientes con otitis recurrentes, el abordaje dermatológico puede ser clave para controlar el problema a largo plazo y evitar infecciones más resistentes o casos graves que puedan afectar a la audición del animal.
Para Irene Alfonso, la clave está en cambiar el enfoque y dejar de ver la otitis como un problema aislado y empezar a valorarla dentro del estado general de la piel del animal. “El oído también es piel”, recuerda. Porque una otitis recurrente no es una simple molestia: puede ser dolorosa, frustrante para la familia y muy incómoda para el animal y por eso “las otitis no deberían normalizarse”, concluye la veterinaria.

  1. Las otitis veraniegas no son solo “cosas del agua”: cuando se repiten, suelen esconder un problema de piel que merece atención. Revisar orejas tras baños y paseos, secar bien la zona y no normalizar las molestias es clave para evitar infecciones dolorosas. Como recuerda la veterinaria Irene Alfonso, el oído también es piel, y entenderlo así ayuda a proteger la salud de nuestros compañeros de cuatro patas. 🐾

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