
Con la llegada del verano empiezan a ser más frecuentes las salidas a la playa, al río y al campo, y con ellas llegan también las otitis en perros a los que les ha entrado agua en los oídos durante el baño o una espiga mientras corrían por el campo recién segado. Pero, ¿cuándo dejan de ser normales esas otitis repetitivas en nuestros amigos de cuatro patas?
“Las otitis pueden ocurrir porque el perro se ha bañado, porque se le ha metido una espiga o por algo puntual, pero cuando se repiten, lo normal es que esa otitis tenga un origen”, explica la veterinaria de DermadridVet, Irene Alfonso, especializada en dermatología.
Aunque no siempre se pueden evitar las otitis, especialmente en perros con predisposición o con problemas dermatológicos de base, sí hay algunas medidas sencillas que pueden ayudar a detectar antes las molestias y evitar que una irritación puntual termine complicándose.
En verano, las otitis en perros suelen asociarse rápidamente a los baños en la playa, el río o la piscina. Y aunque la humedad puede favorecer la irritación del oído o complicar un problema que ya estaba ahí, no siempre es la causa principal. De hecho, muchas veces se simplifica pensando que con unas gotas durante unos días el oído mejorará y el problema quedará resuelto.
Pero cuando “una otitis que se trata, se cura y vuelve ya no debería considerarse un problema puntual”, advierte la veterinaria, quien asegura que “aunque aparezca una vez al año, debemos estudiar en profundidad de dónde vienen esas otitis”.
El tratamiento de una otitis no debería basarse únicamente en calmar los síntomas del momento, sino en identificar qué tipo de otitis es, qué microorganismos están implicados y si existe una causa de base que esté favoreciendo que el problema se repita. “Si hay una alergia detrás y solo tratamos la infección secundaria, el perro mejorará unos días o unas semanas, pero lo más probable es que vuelva a tener otitis”, explica la veterinaria. “De echo”, advierte, “muchos tutores pasan años tratando las otitis de forma repetida sin saber que el problema real es una alergia”. Por eso, especialmente en verano, no conviene quedarse solo con la idea de que “le ha entrado agua”. En pacientes con otitis recurrentes, el abordaje dermatológico puede ser clave para controlar el problema a largo plazo y evitar infecciones más resistentes o casos graves que puedan afectar a la audición del animal.
Para Irene Alfonso, la clave está en cambiar el enfoque y dejar de ver la otitis como un problema aislado y empezar a valorarla dentro del estado general de la piel del animal. “El oído también es piel”, recuerda. Porque una otitis recurrente no es una simple molestia: puede ser dolorosa, frustrante para la familia y muy incómoda para el animal y por eso “las otitis no deberían normalizarse”, concluye la veterinaria.

Susana Paredes Baeza says:
Las otitis veraniegas no son solo “cosas del agua”: cuando se repiten, suelen esconder un problema de piel que merece atención. Revisar orejas tras baños y paseos, secar bien la zona y no normalizar las molestias es clave para evitar infecciones dolorosas. Como recuerda la veterinaria Irene Alfonso, el oído también es piel, y entenderlo así ayuda a proteger la salud de nuestros compañeros de cuatro patas. 🐾