
La seguridad y la prevención en las calles de la capital catalana se preparan para recibir un importante refuerzo de cuatro patas. La Guardia Urbana de Barcelona ha anunciado una nueva licitación con la que busca incorporar cuatro nuevos perros policía a su consolidada Sección Canina. Con esta adquisición, el cuerpo busca potenciar las tareas de vigilancia, detección de sustancias y patrullaje de proximidad, consolidando un servicio que es clave para la seguridad pública madurada en la Ciudad Condal.
Actualmente, este cuerpo de seguridad barcelonés cuenta con una plantilla activa de diez canes perfectamente adiestrados. Con la llegada de los nuevos reclutas, el equipo sumará un total de 14 agentes de cuatro patas, optimizando la capacidad operativa de la unidad para cubrir eventos multitudinarios, controles preventivos y patrullas en zonas comerciales de alta afluencia.
Para llevar a cabo esta ampliación con las máximas garantías de calidad, el Ayuntamiento de Barcelona ha diseñado una licitación pública con un presupuesto de 20.000 euros (IVA excluido). Este contrato no tiene otro objetivo que estandarizar y elevar los criterios de selección de los animales.
Al tratarse de dinero público y, sobre todo, de un servicio de alta responsabilidad, el consistorio barcelonés busca asegurar la homogeneidad de los animales. Se busca que cada perro seleccionado cumpla con unos estándares morfológicos, de salud y de temperamento excepcionales, evitando la aleatoriedad y garantizando que cada euro invertido se traduzca en un agente canino de primer nivel.
No cualquier perro está capacitado para afrontar el día a día del trabajo policial en una gran metrópolis. El pliego de condiciones de la licitación de la Guardia Urbana detalla de forma muy rigurosa el perfil que deben cumplir los aspirantes de cuatro patas:
El «periodo de prácticas»: Una vez preseleccionados, los animales se someterán a un estricto periodo de prueba de dos meses trabajando codo con codo con sus guías. Si durante este tiempo el perro muestra signos de estrés incompatible con el servicio o falta de adaptación, será descartado para asegurar su propio bienestar.
La Unidad Canina de la Guardia Urbana de Barcelona no es ninguna recién llegada. Fue fundada en 1981, tiene su base de operaciones en unas completas instalaciones ubicadas en la Zona Franca. A lo largo de estas más de cuatro décadas, la unidad se ha ganado un enorme prestigio, siendo un referente de formación y operatividad respetado por distintos cuerpos policiales y de emergencias de toda España.
Más allá de sus funciones más conocidas —como la detección de sustancias estupefacientes o el apoyo a las patrullas de seguridad ciudadana—, estos perros desempeñan una labor social imprescindible. La unidad participa habitualmente en campañas de educación, exhibiciones escolares y actividades de bienestar animal en diferentes entidades de Barcelona, acercando la figura de la policía a los ciudadanos y fomentando el respeto hacia los animales desde la infancia.
Con esta nueva licitación, Barcelona no solo invierte en una ciudad más segura, sino que reafirma el valor del binomio guía-perro como una de las herramientas de prevención y mediación más humanas y eficaces del siglo XXI.
