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Entrevista a Fernando Hidalgo, guía canino

Fernando Hidalgo y su perra Tara
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En los escenarios más devastadores, donde el fuego arrasa con todo y borra aparentemente cualquier rastro, existe una unidad silenciosa pero decisiva en la investigación: los perros detectores de acelerantes del fuego (DAF) de la Policía Nacional desde su fundación en 2003.

Integrados en la Unidad de Guías Caninos, estos animales altamente entrenados son capaces de localizar sustancias como gasolina, diésel o alcohol, incluso entre los restos calcinados, convirtiéndose en una ayuda clave para la policía científica. Su labor resulta fundamental para determinar el origen de los incendios y esclarecer posibles delitos, gracias a su capacidad para detectar hasta 15 tipos distintos de acelerantes. Todo ello es posible mediante un exigente entrenamiento basado en la motivación y el juego, donde los perros asocian olores específicos con recompensas, manteniendo así un alto nivel de eficacia a lo largo de su vida operativa.

Durante los incendios registrados en España en 2025, su intervención volvió a demostrar su valor. En múltiples escenarios afectados, estos perros participaron en inspecciones clave, ayudando a identificar indicios del uso de sustancias inflamables y facilitando avances significativos en las investigaciones. Su rapidez y precisión permitieron obtener pruebas indiciarias directamente sobre el terreno, acelerando el trabajo de los equipos forenses.

Pionera en Europa en esta especialidad, la Policía Nacional cuenta con dos canes como un recurso imprescindible en casos complejos. Hoy hablamos con Fernando Hidalgo uno de sus dos guías junto a su perra Tara para conocer de cerca cómo trabajan, cómo se entrenan y qué papel desempeñan en la lucha contra los incendios provocados.

1. ¿Cómo fue el proceso de selección para convertirse en guía de perros detectores de acelerantes dentro de la Policía Nacional?

  1. Superar el proceso selectivo de acceso al Cuerpo Nacional de Policía.
  2. Una vez incorporado a la Policía Nacional, es necesario realizar pruebas y evaluaciones específicas orientadas a la especialidad de Guías Caninos.

Finalmente, se lleva a cabo el curso de especialización en Guías Caninos, compuesto por una fase teórica a distancia de dos semanas y una fase presencial de 16 semanas. Durante esta formación se asigna el primer can, que es adiestrado en la detección de explosivos o sustancias estupefacientes bajo la supervisión de los instructores del Grupo Escuela de Guías Caninos. Tras la finalización del curso, se asigna un segundo perro; en mi caso, destinado a la especialidad de Detección de Acelerantes del Fuego.

2. ¿Qué cualidades personales y profesionales considera imprescindibles para que un agente pueda trabajar con perros detectores de incendios?

Trabajar con perros detectores no consiste únicamente en sentir afinidad por los animales; se trata de una disciplina altamente técnica que exige una compenetración absoluta entre el guía y el can. El objetivo es constituir un binomio operativo en el que la comunicación y la coordinación se desarrollen de forma precisa, incluso sin necesidad de órdenes verbales constantes.

En relación con las cualidades personales necesarias para desempeñar esta especialidad, destacan las siguientes:

  • Paciencia y equilibrio en el carácter del guía.
  • Estabilidad emocional para afrontar situaciones de presión operativa.
  • Capacidad de observación y análisis del comportamiento del can.
  • Empatía, sensibilidad y respeto hacia el bienestar animal.
  • Disciplina, constancia y compromiso con el entrenamiento continuo.

Desde el punto de vista profesional y técnico, resulta fundamental contar con:

  • Conocimientos de etología canina que permitan comprender el comportamiento natural del perro.
  • Dominio del condicionamiento operante y del “timing” en el refuerzo, esenciales para aplicar correctamente las recompensas durante el adiestramiento.
  • Conocimiento de la dinámica de los olores y de los procesos de detección olfativa.
  • Habilidades específicas en el manejo de la correa, la conducción del can y la utilización del material operativo empleado en las intervenciones y entrenamientos.

3. ¿Cómo se selecciona al perro adecuado para este tipo de especialidad tan concreta?

Como en cualquier otra especialidad cinológica, los perros seleccionados deben reunir una serie de aptitudes básicas imprescindibles, entre las que destacan un elevado instinto de presa, un carácter sociable y unas excelentes capacidades olfativas. Estas cualidades son fundamentales para garantizar tanto la eficacia operativa como la correcta adaptación del can
al trabajo en equipo con su guía.

4. ¿En qué consiste el entrenamiento inicial de un perro detector de acelerantes de fuego?

El proceso de adiestramiento se inicia con la fase de impronta, consistente en la asociación de un olor objetivo con un estímulo positivo.

  • Dicha asociación puede reforzarse mediante recompensas alimenticias o a través del juego, en función de la motivación y características del can.
  • Posteriormente, una vez que el perro comienza a identificar correctamente las sustancias objetivo, se trabaja la discriminación olfativa, con el fin de minimizar errores operativos y evitar falsos positivos.
  • Resulta fundamental que, antes de consolidar la asociación odorífica, el can tenga previamente establecido un marcaje claro y fiable, ya que este comportamiento será el que permita vincular la detección de la sustancia con la respuesta esperada y, en consecuencia, con la obtención de la recompensa.

5. ¿Cuánto tiempo suele tardar un perro en estar operativo para trabajar en incendios reales?

Depende de la especialidad y del proceso evolutivo de cada can. En nuestro caso, trabajamos con perros mayores de un año en cualquier especialidad, incluida la de Detección de Acelerantes del Fuego. Una vez finalizado el proceso formativo y alcanzado un nivel operativo adecuado, el perro puede comenzar a intervenir en incendios reales. Inicialmente, lo hace acompañado de un can con mayor experiencia y, progresivamente, adquiere autonomía operativa.

  • Con aproximadamente seis meses de entrenamiento es posible consolidar la detección de las sustancias más habituales, como la gasolina. Posteriormente, y de forma progresiva, se incorporan nuevos acelerantes y compuestos hasta completar la formación especializada, proceso que suele extenderse alrededor de un año.
  • Es importante tener en cuenta que el adiestramiento no se limita únicamente a la asociación de sustancias odoríferas. También intervienen factores esenciales como la adaptación del can a los diferentes entornos operativos, la discriminación de olores y la correcta ejecución de la señalización o marcaje.

6. ¿Qué tipo de sustancias acelerantes se utilizan durante el entrenamiento para enseñarles a detectarlas?

  • Gasolina y gasoil(diferentes grados de evaporación).
  • Queroseno.
  • Liquido y pastillas de barbacoa.
  • Parafina.
  • Zipo.
  • Nitrometano.

7. ¿Cómo se mantiene el nivel de entrenamiento y precisión del perro a lo largo de su carrera?

Fundamentalmente, mediante un entrenamiento diario, continuo y frecuente, que permita mantener y reforzar las capacidades operativas del can. Asimismo, es esencial trabajar en escenarios variados, tanto en prácticas controladas como en intervenciones reales, con el objetivo de adaptar al perro a diferentes entornos, estímulos y situaciones operativas.

8. ¿Recuerda algún incendio especialmente complejo en el que el perro detector fuese clave para determinar el origen del fuego?

Todos los incendios en los que hemos intervenido presentan un elevado grado de complejidad y dificultad, ya que cada escenario posee características particulares que requieren una evaluación técnica específica y una adaptación constante tanto del guía como del can durante la intervención.

9. ¿Cómo trabajan los perros detectores junto con los equipos de investigación de incendios en el lugar del siniestro?

Nuestra labor constituye una herramienta de apoyo dentro de la investigación y se desarrolla en coordinación con la Policía Científica, sin interferir en ningún momento en las diligencias o análisis técnicos que esta pueda llevar a cabo.

La presencia de los perros detectores de acelerantes del fuego resulta especialmente relevante en este tipo de escenarios, ya que son capaces de localizar trazas de sustancias acelerantes que, en ocasiones, resultan indetectables para determinados dispositivos electrónicos.
Además, pueden trabajar con concentraciones extremadamente bajas, del orden de partes por billón, lo que convierte a estos binomios caninos en un recurso fundamental para la detección y determinación de incendios de origen intencionado.

10. ¿Ha habido algún caso en el que la intervención del perro haya sido determinante para demostrar que un incendio fue provocado?

En la actualidad, nuestros perros trabajan en estrecha y continua colaboración con la Policía Científica. La experiencia operativa acumulada permite afirmar que, aproximadamente en el 90% de las intervenciones en las que han participado perros detectores de acelerantes del fuego, su actuación ha resultado determinante para establecer la posible utilización de sustancias acelerantes en el origen del incendio.

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