
Con la llegada de las celebraciones navideñas, la mesa se llena de productos típicos que pueden resultar extremadamente peligrosos para los perros. Veterinarios y nutricionistas caninos coinciden: “La mayoría de las intoxicaciones en estas fechas se deben a alimentos que los dueños consideran inofensivos”, explica María López, nutricionista canina especializada en toxicología alimentaria.
A continuación, los doce alimentos navideños que nunca deben formar parte de la dieta de un perro.
El chocolate contiene teobromina, un estimulante del sistema nervioso y cardíaco que los perros no pueden metabolizar adecuadamente. Incluso pequeñas cantidades pueden provocar vómitos, temblores y convulsiones.
“El chocolate es, sin duda, uno de los tóxicos más frecuentes en urgencias veterinarias durante Navidad”, señala la nutricionista canina Daniela Ruiz.
Presentes en turrones, roscones y panettones, pueden causar insuficiencia renal aguda incluso en dosis mínimas. “No existe una cantidad segura”, advierte López.
Incorporados habitualmente en sofritos, salsas y rellenos, pueden desencadenar anemia hemolítica al destruir los glóbulos rojos del perro.
Cualquier alimento o bebida con alcohol puede generar una depresión severa del sistema nervioso central, vómitos, hipoglucemia e incluso coma. “Para un perro, unas gotas pueden ser peligrosas”, advierte Ruiz.
Este edulcorante presente en chicles, postres light y productos de pastelería puede provocar una caída brusca de azúcar y daño hepático en pocas horas.
Los huesos cocinados se astillan con facilidad y pueden causar perforaciones intestinales, atragantamientos o bloqueos digestivos.
Jamón serrano, panceta o salchichón contienen grandes cantidades de sal y grasa. El consumo puede desencadenar pancreatitis, una de las urgencias más habituales en invierno.
Suelen incluir grasas, especias, sal e incluso cebolla. Todo ello puede causar diarrea, vómitos y malestar digestivo significativo.
Las cáscaras pueden producir obstrucciones intestinales, y la carne de marisco puede desencadenar alergias o malestar gastrointestinal.
La levadura continúa fermentando en el estómago del perro, provocando dolor abdominal, acumulación de gases e incluso intoxicación por alcohol derivado de la fermentación.
Pueden causar temblores, debilidad muscular, vómitos y fiebre. En algunos casos, los síntomas aparecen horas después, dificultando su identificación.
Su alto contenido en grasa y lactosa puede generar diarrea, vómitos o digestiones especialmente pesadas.

Maria jesus says:
Muchas gracias por estos consejos tan importantes en estas fiestas tan señaladas
Susana says:
¡Genial recordatorio navideño! 🎅✨
Entre turrones, roscones y brindis, a veces olvidamos que muchos de nuestros manjares son una bomba para los perros 😬🐕.
Chocolate, uvas, salsas, huesos… ¡la lista negra navideña es larga! Mejor mantener sus patitas lejos de la mesa y apostar por premios seguros para que todos disfruten sin sustos 🎁💚