
La comunidad animalista de las Islas Canarias se encuentra en estado de máxima alerta. El histórico albergue de animales de Ravelo, gestionado por la asociación ADEPAC, se enfrenta a una situación crítica que pone en riesgo la estabilidad y el futuro de más de 300 perros.
Según los carteles de convocatoria que circulan en redes sociales y en los medios de comunicación locales, el Cabildo de Tenerife ha tomado la decisión de retirar la subvención destinada a este centro. Bajo el lema «300 perros no son un recorte», la protectora denuncia que esta medida deja a los animales en una situación de vulnerabilidad absoluta, sin recursos para alimentación, atención veterinaria o mantenimiento de las instalaciones.
La situación no es solo una cuestión de gestión operativa, sino también de infraestructura. Para garantizar la seguridad de los canes y cumplir con las normativas vigentes, se ha solicitado formalmente al Cabildo:
«No se trata de cifras, se trata de vidas. El cierre de ADEPAC supondría una catástrofe para la protección animal en la isla», comentan fuentes cercanas a la movilización.
En respuesta a esta crisis, se ha convocado una concentración de protesta para exigir responsabilidades políticas y una solución inmediata.
La protección de estos 300 perros depende de una respuesta rápida y humanitaria por parte de las instituciones públicas y de un correcto cumplimiento de la ley de bienestar animal.
